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¿Qué es la electromovilidad en Chile?

Por eso, cuando una empresa o una persona evalúa entrar al mundo de la electromovilidad, en realidad no está eligiendo solo un vehículo. Está entrando en una nueva forma de operar.

Por qué la electromovilidad en Chile está creciendo

El crecimiento de la electromovilidad en Chile no es casual ni improvisado. Responde a una combinación de metas país, presión por descarbonizar el transporte, mayor disponibilidad de modelos y expansión de la infraestructura de carga.

Uno de los hitos más claros es la Estrategia Nacional de Electromovilidad, impulsada por el Ministerio de Energía. Allí se estableció que al 2035 el 100% de las ventas de vehículos livianos y medianos deberán ser de cero emisiones, y que en ese mismo horizonte también el 100% de las ventas de transporte público, taxis y colectivos deberá ser cero emisiones. Fuente: Ministerio de Energía, Estrategia Nacional de Electromovilidad.

Ese objetivo no aparece de la nada. El propio Ministerio recuerda que en Chile más de un tercio del consumo energético pertenece al sector transporte y que más del 99% de ese consumo proviene de derivados del petróleo. Es decir, mover el transporte hacia energía eléctrica no es solo una decisión ambiental: también es una estrategia energética y económica de largo plazo. Fuente: Ministerio de Energía.

A eso se suma un factor estructural muy importante: Chile ha ido avanzando en una matriz eléctrica cada vez más limpia y en una política de descarbonización del sistema. Eso hace que la electrificación del transporte tenga una lógica especialmente fuerte en el país, porque mover un vehículo eléctrico con una red cada vez más renovable genera un impacto más consistente que en mercados donde la electricidad todavía depende de forma intensa del carbón o del petróleo.

Electromovilidad en Chile: ya no es solo una promesa

Hace algunos años, la conversación sobre electromovilidad en Chile giraba sobre todo alrededor del futuro: qué iba a pasar, cuándo iban a bajar los precios, cuándo iba a haber más cargadores o si realmente el mercado iba a despegar.

Hoy esa conversación cambió.

Chile cerró 2025 con 8.754 vehículos electrificados enchufables vendidos y con una participación de 2,8% del mercado para este segmento, mientras que los electrificados no enchufables alcanzaron 8,6% de participación. Todavía es un mercado con espacio enorme de crecimiento, sí, pero ya no es marginal.

Además, desde la Agencia de Sostenibilidad Energética se informó que en 2025 se sumaron 21 nuevos modelos de vehículos eléctricos al mercado chileno, se incorporaron 226 nuevos vehículos eléctricos a flotas públicas y privadas y la red de carga creció con 647 nuevos puntos de carga, además de 43 electroterminales.

Eso significa algo muy concreto: el ecosistema ya no depende de un puñado de pilotos. Hay más oferta comercial, más especialización técnica, más infraestructura y más casos reales de adopción.

Qué tipos de vehículos eléctricos existen en Chile

Cuando se habla de vehículos eléctricos en Chile, muchas veces se mete todo en la misma bolsa. Pero no todas las tecnologías son iguales, y entender esa diferencia es clave para tomar mejores decisiones.

Vehículos 100% eléctricos (BEV)

Son los que funcionan únicamente con batería y motor eléctrico. No utilizan gasolina ni diésel para desplazarse. Son la expresión más directa de la electromovilidad y los que generan el mayor cambio en emisiones locales, ruido y costos de operación.

Híbridos enchufables (PHEV)

Combinan un motor eléctrico con uno de combustión, pero pueden recargarse conectándose a la red. Permiten circular en modo eléctrico durante una parte del trayecto y luego operar con apoyo del motor convencional.

Híbridos convencionales (HEV)

También combinan ambas tecnologías, pero no se enchufan. La batería se recarga con la propia operación del vehículo, como el frenado regenerativo.

Microhíbridos (MHEV)

Utilizan apoyo eléctrico parcial para mejorar eficiencia, pero no ofrecen conducción eléctrica plena.

Esta clasificación importa porque cada solución responde a necesidades distintas. No es lo mismo electrificar una flota urbana de última milla que evaluar un vehículo para uso mixto entre ciudad y carretera, o diseñar una operación minera, logística o corporativa.

Beneficios reales de la movilidad eléctrica sostenible en Chile

La movilidad eléctrica sostenible en Chile suele asociarse primero al impacto ambiental, pero sus beneficios van mucho más allá.

1. Menores emisiones locales

Los vehículos eléctricos no generan emisiones directas de escape. En zonas urbanas, eso significa menor contaminación local y mejor calidad del aire.

2. Menor ruido

Especialmente en transporte urbano, reparto y operaciones recurrentes, la reducción del ruido mejora la experiencia de conducción y el entorno.

3. Mejor eficiencia energética

El motor eléctrico es más eficiente que uno de combustión interna. Una mayor proporción de la energía se transforma efectivamente en movimiento.

4. Menores costos operativos

Aunque la inversión inicial todavía puede ser un factor a evaluar, el costo de uso y mantenimiento puede ser significativamente más competitivo en muchos casos, sobre todo en flotas con alta recurrencia.

5. Alineación con metas ESG y sostenibilidad

Para muchas compañías, la electromovilidad ya no es solo una decisión técnica o financiera. También es una decisión reputacional, regulatoria y estratégica.

Y hay un dato de fondo que no se puede ignorar: si el transporte concentra una porción tan alta del consumo energético y del uso de derivados del petróleo en Chile, electrificarlo tiene impacto directo en la transición energética del país.

Lo que muchas empresas todavía subestiman

En el papel, migrar a electromovilidad puede sonar simple: comprar vehículos, instalar uno o dos cargadores y comenzar a operar.

En la práctica, no funciona así.

Para que un proyecto resulte bien, hay que responder antes preguntas como:

  • ¿cuántos kilómetros reales recorre cada unidad?
  • ¿cuánto tiempo permanece detenida?
  • ¿en qué horarios conviene cargar?
  • ¿qué potencia necesita cada punto?
  • ¿la red eléctrica actual soporta la instalación?
  • ¿conviene carga AC, DC o una combinación?
  • ¿es una solución para uso residencial, corporativo, comercial o flota?

Ese es uno de los errores más comunes del mercado: pensar que la electromovilidad se trata de equipos, cuando en realidad se trata de soluciones.

Y ahí es justamente donde un acompañamiento técnico serio marca la diferencia. KPN Energy trabaja este tipo de proyectos con una lógica integral: entender la operación, dimensionar correctamente la infraestructura, instalar la solución adecuada y acompañar su funcionamiento en el tiempo. Ese enfoque es coherente con el posicionamiento de la marca que compartiste: no vender solo productos, sino resolver necesidades reales con una mirada técnica y cercana. 

Si estás evaluando implementar electromovilidad en tu operación, en tu edificio o en tu empresa, el primer paso no debería ser cotizar un cargador al azar.

Debería ser entender qué solución realmente necesitas.

En KPN Energy podemos ayudarte a dimensionar la infraestructura correcta para tu proyecto y acompañarte con una visión técnica, práctica y alineada a la realidad del mercado.