Cuando piensas en autos eléctricos, probablemente lo primero que viene a tu mente es Tesla, BYD o las nuevas marcas chinas que dominan el mercado. Pero la verdad es que el primer auto eléctrico no nació en este siglo. Ni en el anterior. Nació casi cincuenta años antes que el motor de combustión interna.
Sí, leíste bien. La electromovilidad no es una respuesta moderna a la crisis climática. Es, en realidad, una vieja idea que el mundo dejó dormir durante un siglo entero y que ahora regresa con más fuerza que nunca.
Para entender hacia dónde vamos, vale la pena saber de dónde venimos. La historia del auto eléctrico es más larga, más fascinante y más sorprendente de lo que la mayoría imagina.
¿Quién inventó el motor eléctrico?
Todo empezó con el motor. Sin un motor capaz de transformar la energía eléctrica en movimiento, ningún auto eléctrico habría sido posible.
En 1828, el inventor húngaro Ányos Jedlik construyó el primer motor eléctrico que combinaba los tres componentes esenciales que aún hoy definen este tipo de tecnología: estator, rotor y conmutador. Su prototipo era pequeño, pero la idea era enorme.
Poco después, el estadounidense Joseph Henry y otros pioneros del electromagnetismo continuaron perfeccionando el principio. La pregunta dejó de ser si era posible mover algo con electricidad. La pregunta pasó a ser cuánto se podía mover.
Y esa pregunta llevó directamente a la siguiente: ¿se podía mover un vehículo?
Los primeros prototipos: la chispa que encendió la idea
Entre 1832 y 1839, el escocés Robert Anderson construyó lo que muchos historiadores consideran el primer automóvil eléctrico de la historia. Era esencialmente un carruaje impulsado por baterías no recargables. No era práctico, no era veloz y no podía recargarse, pero funcionaba.
Casi al mismo tiempo, en 1834, el inventor estadounidense Thomas Davenport también construyó un pequeño vehículo eléctrico. El suyo era una versión en miniatura que daba vueltas sobre una mesa, pero fue el primer prototipo equipado con un motor eléctrico aplicado a la idea de moverse.
Lo más curioso de esta historia es que estos prototipos llegaron casi medio siglo antes que el primer motor de combustión interna funcional. Cuando el resto del mundo todavía pensaba en caballos, un grupo de inventores ya estaba imaginando un futuro silencioso, limpio y eléctrico.
El gran salto: la batería recargable
Los primeros autos eléctricos tenían un problema enorme. Sus baterías no se recargaban. Cuando se agotaban, había que reemplazarlas. Eso hacía que el invento fuera técnicamente brillante pero comercialmente imposible.
Ese problema lo resolvió un francés. En 1859, el físico Gaston Planté inventó la batería de plomo-ácido recargable, la primera de la historia. Veintidós años después, en 1881, otro francés llamado Camille Alphonse Faure perfeccionó el diseño para que fuera viable a escala industrial.
Con baterías recargables disponibles, todo cambió. Ahora sí era posible pensar en autos eléctricos como un producto real, no solo como una curiosidad de inventor.
1881: el año en que el auto eléctrico se hizo público
En la Exposición Internacional de la Electricidad de París de 1881, el inventor francés Gustave Trouvé presentó un triciclo eléctrico totalmente funcional. Combinaba un motor eléctrico mejorado con la nueva batería recargable de Faure.
Para muchos historiadores, este es el verdadero primer auto eléctrico de la historia: un vehículo recargable, funcional y presentado al público.
Ese mismo año, otro francés, Charles Jeantaud, construyó el primer coche eléctrico de cuatro ruedas alimentado con baterías. Lo bautizó «Tilbury» y, curiosamente, terminó incendiado tras recorrer apenas cien metros. Pero la idea ya estaba en marcha y nadie podía detenerla.
1888: nace el primer automóvil eléctrico de cuatro ruedas
En 1888, el ingeniero alemán Andreas Flocken construyó el Flocken Elektrowagen, considerado por muchos como el primer automóvil eléctrico de cuatro ruedas real, no solo un experimento. Tenía aspecto de carruaje, pero el corazón era completamente eléctrico.
Poco después, en 1884, el inglés Thomas Parker había construido el primer automóvil eléctrico de producción en serie, fabricado por la empresa Elwell-Parker. Parker era famoso por haber electrificado los tranvías del metro de Londres, y aplicó esa misma experiencia al mundo del automóvil.
La Jamais Contente: cuando un eléctrico rompió la barrera de los 100 km/h
Si hay un momento que marca para siempre la historia del auto eléctrico, es el 29 de abril de 1899.
Ese día, en Achères, cerca de París, el ingeniero y piloto belga Camille Jenatzy se subió a un vehículo con forma de torpedo llamado La Jamais Contente (en español, «La nunca satisfecha») y rompió por primera vez en la historia la barrera de los 100 km/h. Alcanzó exactamente 105,88 km/h.
Lo verdaderamente impresionante de esta marca no es la velocidad. Es lo que la logró: un auto 100% eléctrico, equipado con dos motores Postel-Vinay que sumaban 50 kW (unos 68 caballos) y alimentado por pesadas baterías de plomo-ácido Fulmen. Las baterías representaban casi la mitad de los 750 kilos totales del vehículo.
En una época en la que los autos de gasolina apenas existían y los de vapor luchaban por imponerse, fue un auto eléctrico el que demostró que se podía ir más rápido que cualquier otra cosa rodante sobre la tierra.
Ese récord no se superó hasta 1902. La Jamais Contente original todavía se conserva en el Museo del Automóvil de Compiègne, en Francia.
La edad de oro de los autos eléctricos
Lo que siguió fue un período brillante para la electromovilidad. A principios del siglo XX, los autos eléctricos eran preferidos por muchas razones:
- No vibraban como los de gasolina.
- No despedían humo.
- No requerían arrancar con manivela.
- Eran silenciosos y limpios.
- Eran ideales para la ciudad.
En 1912, alrededor del 38% de los automóviles en Estados Unidos funcionaban con electricidad, un 40% con vapor y solo el 22% con gasolina. Nueva York incluso tenía una flota completa de taxis eléctricos.
El auto eléctrico no era una rareza. Era una de las opciones dominantes.
¿Por qué desapareció el auto eléctrico durante un siglo?
Si los eléctricos eran tan exitosos, ¿qué pasó? La respuesta tiene un nombre: Henry Ford.
En 1912, Ford perfeccionó su línea de montaje móvil. El Modelo T, fabricado en serie, podía construirse en solo 33 minutos. Su precio cayó a 650 dólares, mientras que un auto eléctrico equivalente costaba 1.750 dólares.
A eso se sumaron otros factores: el descubrimiento de yacimientos masivos de petróleo, el desarrollo de carreteras largas que exigían autonomía, y la invención del arranque eléctrico que eliminó la incómoda manivela de los autos de combustión.
El auto eléctrico no perdió por mala tecnología. Perdió por economía y por el contexto de su tiempo.
Durante casi un siglo, la electromovilidad pasó de ser el futuro a ser una nota al pie de la historia. Hasta que en los años setenta, con la crisis del petróleo, alguien volvió a recordarla.
Del pasado al presente: el regreso del auto eléctrico
Lo que estamos viviendo hoy no es una revolución. Es una restauración.
La idea del auto eléctrico nació hace casi dos siglos. Funcionó durante décadas. Lideró el mercado en su momento. Y luego esperó pacientemente a que la tecnología, los materiales y la conciencia ambiental se pusieran a su altura.
Las baterías de iones de litio, los motores síncronos de imanes permanentes, los sistemas de gestión inteligente de la carga, todo eso es lo que finalmente permitió que el auto eléctrico volviera a competir, y esta vez, a ganar.
Cuando ves un BYD, un Tesla o un Hyundai Ioniq cargando en la calle, no estás viendo el futuro. Estás viendo el cumplimiento de una promesa que se hizo en 1828, en 1881 y en 1899. Una promesa que dice que la movilidad puede ser silenciosa, limpia y eficiente.
La historia del auto eléctrico nos enseña algo importante: las grandes ideas no siempre llegan a tiempo, pero siempre regresan. Y cuando regresan, lo hacen para quedarse.
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Preguntas frecuentes sobre autos eléctricos
¿Quién inventó el primer auto eléctrico?
No existe un único inventor reconocido. El escocés Robert Anderson construyó un prototipo de carruaje eléctrico entre 1832 y 1839, considerado por muchos como el primero. Sin embargo, el francés Gustave Trouvé presentó en 1881 el primer vehículo eléctrico recargable funcional, y el alemán Andreas Flocken construyó en 1888 el primer automóvil eléctrico de cuatro ruedas real.
¿En qué año se creó el primer auto eléctrico?
Los primeros prototipos surgieron entre 1832 y 1839 con Robert Anderson. Pero el primer auto eléctrico verdaderamente funcional, con batería recargable, fue presentado por Gustave Trouvé en 1881 durante la Exposición Internacional de la Electricidad de París.
¿Quién inventó el motor eléctrico?
El inventor húngaro Ányos Jedlik construyó en 1828 el primer motor eléctrico con los tres componentes esenciales que aún se usan hoy: estator, rotor y conmutador. Este invento sentó las bases para todo el desarrollo posterior de la electromovilidad.
¿Cuál fue el primer auto eléctrico en superar los 100 km/h?
La Jamais Contente, un vehículo eléctrico belga diseñado por Camille Jenatzy, alcanzó 105,88 km/h el 29 de abril de 1899 en Achères, cerca de París. Fue el primer automóvil de la historia en romper la barrera de los 100 km/h, y lo hizo con dos motores eléctricos y baterías de plomo-ácido.
¿Por qué desapareció el auto eléctrico durante el siglo XX?
Tres factores marcaron su declive: la producción masiva del Ford Modelo T en 1912, que redujo el precio de los autos de combustión a 650 dólares frente a los 1.750 de un eléctrico; el descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo; y la invención del arranque eléctrico, que eliminó la manivela de los autos a gasolina.